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El mentoreo para una cultura positiva

El concepto de cultura es comúnmente conocido como un conjunto de comportamientos que podemos ver de manera colectiva entre las personas. Sin embargo, si yo lo llevo al contexto de una organización, la cultura incluye dichos comportamientos, pero también involucra los valores y formas de trabajo de las personas quienes la integran.

El reto de esto está en que, desafortunadamente, la naturaleza y el origen del ser humano nos hace seres que buscamos sobrevivir, lo que hace que estemos en constante alerta o a la defensiva en nuestro entorno. Razón por la cual, es más fácil para las personas reaccionar negativamente ante cualquier situación, que de manera positiva. Un ejemplo de esto, es que de todo nuestro día, es más probable que recordemos las cosas malas, difíciles y retadoras, que las que nos generaron emociones positivas, ya que el estímulo que se da en todo nuestro cuerpo como resultado de lo “malo” es muy diferente.

De aquí nace la importancia de la cultura positiva, que ayuda a generar esfuerzos consientes donde las personas y los procesos están alineados hacia comportamientos que sean positivos.

Hay una investigación de Barbara Fredrickson que en lo personal me gusta mucho en la cual analiza las diez emociones positivas que nos llevan a un sentimiento de bienestar y plenitud, e incluso, hace que las personas sean más creativas y un mindset de crecimiento.

Estas emociones, nos dan una brújula sobre el catálogo de cosas que podemos nosotros crear para entonces generar una cultura positiva. Siendo las siguientes: Alegría, Interés, Serenidad, Gratitud, Diversión, Orgullo, Asombro, Inspiración, Esperanza y Amor.

Partiendo de la definición de lo que es la cultura positiva, Barbara Fredrickson nos guía por un buen camino para comprenderla más a fondo. Por ejemplo, en el mundo laboral podemos experimentar mucho estrés debido al esfuerzo que este requiere, así que es natural que el entorno sea complejo, y una emoción positiva que pudiera contrarrestar esto, sería la serenidad. Entonces, es importante que los líderes de manera consienten pidan a sus colaboradores que hagan prácticas de mindfulness para vivir esta emoción. O que incluso, contrarresten la sensación de celos o competencia laboral promoviendo la gratitud y el agradecimiento hacia el esfuerzo de otros. Esto solo por mencionar algunas aplicaciones reales.

Complementando a lo que dice Barbara, cuando uno vive una situación negativa, el cuerpo humano va a reaccionar químicamente ante ese estímulo. En sus investigaciones, ella comprueba que, para las relaciones humanas y el trabajo, es necesario compensar con tres emociones positivas por cada negativa. Y, con personas con las que se tiene un vínculo más fuerte, sube este número hasta cinco emociones positivas por una negativa. Por esto es muy importante cobrar conciencia de lo que se siente y de qué manera podemos estimular lo positivo.

El impacto en las empresas, organizaciones e instituciones.

El principal impacto que tiene dicha cultura se encuentra en el involucramiento de los colaboradores o personas que forman parte de un mismo entorno. Para esto, se introduce a dichos espacios a Gallup, una de los centros de investigación más importante del mundo en temas laborales, siendo la que cuenta con mayores muestras en sus investigaciones donde detectan que, en la medida en la que tu creas una cultura de comunicación, positiva, de trabajo enfocado en lo que si funciona y no en lo que no, lo que hace sentir a los colaboradores como parte de algo más grande que ellos mismos.

Prácticamente hay organizaciones que, al implementar estos modelos de trabajo, incrementan la productividad hasta un 80% y reducen la rotación hasta en un 30%. Por esto es bien sabido que si existe un componente importante ligado en productividad, nivel de involucramiento con la organización y sentido de pertenencia.

Si no tienes los recursos necesarios para mejorar la eficiencia de una organización, una gran apuesta es implementar una buena cultura empresarial. No requiere recursos, más que una actitud de creación e implementación de estas prácticas positivas. Lo mismo pudiendo aplicar a las organizaciones o instituciones educativas.

El mentoreo positivo

El mentoreo cobra relevancia en el sentido de que es la manera en la que puedes reconocer lo que está funcionando para la persona, permitirle que oriente sus esfuerzos hacia algo que le va a dar mejores resultados visibles, y generar un hilo de esperanza y claridad sobre los siguientes pasos que deben de implementarse una vez que se termina con el proceso del mentoreo.

En este proceso, no siempre se toma en cuenta la realidad de la persona y se trata de marcar un camino a partir de la experiencia que se tiene. Sin embargo, si el mentoreo se toma desde una cultura positiva, este debe de venir desde una capacidad de saber reconocer lo que está haciendo bien la persona.

Es decir, es quitar la programación que tenemos de analizar lo que no funciona y tratar de corregir lo que hace otra persona porque quizás ya lo vivimos. Y no se le está dando una oportunidad a la persona mentoreada de que lo descubra por su cuenta.

El mentoreo positivo sigue tres fases principales que son: qué te pido que sigas haciendo e, incluso, buscar cómo potencializarlo y ayudar. Orientar, haciendo referencia a la experiencia del mentor, en lo que probablemente no llevará a los resultados esperados. Pero, sobre todo, dando claridad sobre las siguientes cosas que debería de hacer la persona para lograr sus metas.

Para esto último, me gusta hacer la pregunta de “El día de mañana, ¿cuál va a ser una cosa que vas a empezar a hacer diferente que te permita seguir avanzando en tu proyecto personal, plan de vida o tu trabajo”.

En ese momento, ya se escuchó lo que funciona y lo que no, pero ya queda en una persona el dejar en claro cómo se debe de dar el próximo paso. Entonces, cuando se hace esta pregunta, se lleva al mentoreado a un contexto muy sencillo para evitar que se abrume y empiece a tomar acción. Otro ejemplo siendo: “de todo lo que vimos, ¿cuál va a ser ese 1% que vas a empezar a hacer diferente?”

Siendo esto algo sumamente importante en las sesiones de seguimiento para conectar el proceso de interacción y de mejora continua a partir de dejar una puerta abierta.

El mentoreo es clave en el desarrollo de las personas, pero es importante considerar que se debe de dar la oportunidad a las personas de cobrar conciencia de las cosas que están haciendo bien para potencializar y generar emociones positivas que lleven a estar implementando y creando cosas nuevas.

Lo que yo recomiendo para un mejor proceso de mentoreo es conocer las fortalezas de carácter. Yo puedo tener una forma de trabajar, pero es probable que para la persona que mentoreo no le funcione porque no está dentro de sus fortalezas. En esta retrospectiva de qué se pudiera hacer diferente o mejor, las fortalezas que Martin Sellingman y Peterson son clave. Donde, se analizan los rasgos de la personalidad que se han mantenido de manera constante a lo largo del tiempo, para que a partir de ellas se le invite a que se resuelva o desarrolle algún problema o área de oportunidad encontrada tomando en cuenta quien es la persona.

En conclusión, un mentoreo positivo a partir de las fortalezas se basa en un “no te quiero decir cómo, quiero que tú lo descubras, pero tomando como referencia cómo lo harías tú de acuerdo con quién eres”.

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Fernando López González

Fernando es Licenciado por el Tecnológico de Monterrey, cursó una Especialidad en Negocios Internacionales en la Universidad de Fudán en Shanghai, China, cuenta con una Maestría en Mercadotecnia en Universidad Tecmilenio; y actualmente, cursa la Maestría en Liderazgo Positivo. Desde hace 10 años que se dedica a potencializar marcas nacionales e internacionales a través de la comunicación, el desarrollo de su gente y el diseño de estrategias comerciales. Trabajó en la Cámara de Comercio de Canadá en Shanghai como coordinador de vinculación empresarial. Fue Miembro del Comité Organizador de los Juegos Panamericanos y responsable de instalación del Centro Acuático Scotiabank. Fundó una agencia de publicidad generando contenido de marca para más de 300 cuentas locales, nacionales e internacionales. Su pasión por compartir conocimiento, lo llevó a ser profesor de Universidad Tecmilenio, llegando a dirigir 7 programas académicos de profesional semestral y hoy es Director Nacional de Vinculación con Egresados y Filantropía, comprometido a encontrar las historias más inspiradoras de los más de 100,000 egresados de Universidad Tecmilenio y desarrollando un fondo que ha permitido becar al 100% a más de 375 personas. Sus hobbies son correr maratones, capturar momentos en fotografías y mantener una constante curiosidad por la vida.

3 agosto, 2021